Oferta y demanda
Aprende qué son la oferta y la demanda, cómo interactúan entre sí y por qué su equilibrio determina el movimiento de los precios en los mercados financieros.

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Introducción
En el capítulo anterior conocimos a los distintos participantes de los mercados financieros: los inversores de largo plazo, los especuladores de corto plazo, las instituciones, los creadores de mercado, los bancos centrales y muchos otros. Vimos que cada uno acude al mercado con objetivos diferentes y, con frecuencia, opuestos.
Ahora surge una pregunta natural: si tantas personas e instituciones distintas participan al mismo tiempo, cada una con sus propias intenciones, ¿quién decide finalmente cuál es el precio de un activo? ¿Lo fija el banco más grande? ¿La empresa que emite las acciones? ¿Algún organismo oficial?
La respuesta es que nadie fija el precio de forma individual. El precio no es una decisión, sino un resultado. Es la consecuencia visible de un proceso invisible que ocurre continuamente: la interacción entre quienes quieren comprar y quienes quieren vender. Ese proceso tiene un nombre que probablemente ya has escuchado: la oferta y la demanda.
Comprender la oferta y la demanda es comprender el mecanismo más básico y, al mismo tiempo, más importante de todos los mercados. No solo de los mercados financieros, sino de cualquier mercado donde algo se compre y se venda: frutas, viviendas, automóviles, entradas para un concierto o acciones de una empresa. Todos funcionan según el mismo principio.
En este capítulo estudiaremos ese mecanismo desde sus fundamentos. No necesitas conocimientos previos ni familiaridad con los gráficos. Lo que buscamos es que, al terminar, entiendas con claridad por qué el precio sube, por qué baja y por qué a veces permanece casi inmóvil. Cuando comprendas esto, habrás adquirido una de las bases más sólidas sobre las que se construye todo el conocimiento posterior del trading y la inversión.
¿Qué es la oferta?
La oferta es la cantidad de un bien o activo que los vendedores están dispuestos a vender a un determinado precio.
Conviene detenerse en la palabra “dispuestos”. La oferta no se refiere solamente a cuánto existe de algo, sino a cuánto están dispuestos a vender quienes lo poseen, y a qué precio aceptarían hacerlo. Una persona puede tener diez viviendas, pero si no desea vender ninguna, esas viviendas no forman parte de la oferta disponible en ese momento.
Un rasgo esencial de la oferta es su relación con el precio. En términos generales, cuanto más alto es el precio, mayor es la cantidad que los vendedores están dispuestos a ofrecer. La razón es intuitiva: un precio elevado hace que vender resulte más atractivo.
Ejemplo
Imagina a un agricultor que cultiva naranjas. Si el precio de mercado de las naranjas es muy bajo, quizá prefiera vender solo una parte de su cosecha y guardar el resto, esperando tiempos mejores. Pero si el precio sube mucho, se sentirá motivado a vender toda su producción, e incluso podría plantar más naranjos para la próxima temporada. A mayor precio, mayor disposición a vender.
Esta relación entre el precio y la cantidad ofrecida es una de las dos fuerzas que determinan cómo se forman los precios. La otra es la demanda.
¿Qué es la demanda?
La demanda es la cantidad de un bien o activo que los compradores están dispuestos a comprar a un determinado precio.
Al igual que en la oferta, la palabra clave es “dispuestos”. La demanda no es simplemente el deseo de tener algo, sino la disposición real a pagar por ello a un precio concreto. Muchas personas desearían tener un automóvil de lujo, pero solo forman parte de la demanda quienes están dispuestos y en condiciones de pagar su precio.
La demanda mantiene con el precio una relación inversa a la de la oferta. En términos generales, cuanto más bajo es el precio, mayor es la cantidad que los compradores están dispuestos a adquirir. También esto resulta intuitivo: cuando algo se abarata, más personas pueden y quieren comprarlo.
Ejemplo
Piensa en una tienda de ropa. Cuando una prenda cuesta su precio habitual, la compran quienes realmente la necesitan o la valoran mucho. Pero cuando esa misma prenda entra en rebajas y su precio cae a la mitad, aparecen muchos más compradores, incluidas personas que ni siquiera pensaban comprarla. A menor precio, mayor disposición a comprar.
Tenemos así dos fuerzas con comportamientos opuestos: cuando el precio sube, la oferta tiende a aumentar y la demanda a disminuir; cuando el precio baja, ocurre lo contrario. De la tensión entre ambas nace el precio.
La ley de la oferta y la demanda
La ley de la oferta y la demanda describe cómo interactúan estas dos fuerzas para determinar el precio de cualquier bien o activo.
Podemos enunciarla de forma sencilla:
- Cuando la demanda es mayor que la oferta, el precio tiende a subir.
- Cuando la oferta es mayor que la demanda, el precio tiende a bajar.
- Cuando la oferta y la demanda están equilibradas, el precio tiende a mantenerse estable.
Esta ley no es una regla impuesta por alguna autoridad ni una teoría abstracta. Es simplemente la descripción de lo que ocurre de manera natural cuando muchas personas negocian libremente. No necesita que nadie la haga cumplir: emerge por sí sola del comportamiento de compradores y vendedores.
Idea importante
El precio nunca lo fija un solo participante. El precio es siempre el resultado del acuerdo entre alguien dispuesto a vender y alguien dispuesto a comprar. Sin ese acuerdo, no hay operación, y sin operación, no hay precio nuevo.
Esta idea es fundamental y la repetiremos a lo largo del capítulo desde distintos ángulos, porque de ella se desprende todo lo demás: el precio es una consecuencia de la interacción entre compradores y vendedores, no una decisión que alguien tome de manera unilateral.
El equilibrio del mercado
Llamamos equilibrio del mercado a la situación en la que la cantidad que los vendedores desean vender coincide con la cantidad que los compradores desean comprar, a un precio determinado. Ese precio recibe el nombre de precio de equilibrio.
En el punto de equilibrio, las fuerzas de oferta y demanda se compensan. No hay una presión clara que empuje el precio hacia arriba ni hacia abajo, porque a ese precio hay tantos compradores como vendedores dispuestos a negociar.
Ejemplo
Imagina un pequeño mercado de frutas en una plaza. Un vendedor ofrece manzanas a un precio determinado. Si ese precio es demasiado alto, al final del día le sobrarán manzanas: hay más oferta que demanda, y para no quedarse con la mercancía tendrá que bajar el precio. Si, por el contrario, el precio es demasiado bajo, las manzanas se agotarán en minutos y quedarán compradores sin poder comprar: hay más demanda que oferta, y el vendedor descubrirá que podía haber pedido más.
Con el tiempo, el vendedor ajustará su precio hasta encontrar aquel en el que vende toda su mercancía sin que le sobre ni le falte. Ese es el precio de equilibrio.
Es importante entender que el equilibrio no es un estado permanente ni una meta fija. Es más bien un punto hacia el que el mercado tiende constantemente, pero que rara vez alcanza de forma duradera, porque las condiciones cambian sin cesar. Un instante después de alcanzarse, un nuevo comprador o un nuevo vendedor puede modificar el balance y desplazar el precio. Volveremos sobre esta idea más adelante.
¿Qué ocurre cuando hay más compradores que vendedores?
Cuando en un mercado hay más compradores dispuestos a comprar que vendedores dispuestos a vender al precio actual, se produce un desequilibrio a favor de la demanda.
En esa situación, los compradores compiten entre sí. Como no hay suficiente cantidad disponible para todos al precio vigente, algunos compradores estarán dispuestos a pagar un poco más con tal de conseguir lo que desean antes de que se agote. Esa disposición a pagar más empuja el precio hacia arriba.
Ejemplo
Piensa en las entradas para el concierto de un artista muy popular. Se ponen a la venta a un precio inicial, pero hay muchísimas más personas interesadas que entradas disponibles. Ante esa escasez, aparecen compradores dispuestos a pagar precios cada vez más altos en el mercado de reventa. La demanda supera con creces a la oferta, y el precio sube en consecuencia.
El mismo fenómeno ocurre con una vivienda muy codiciada por la que varias familias pujan a la vez, o con un modelo de automóvil con existencias limitadas y lista de espera. Siempre que la demanda supera a la oferta, la presión natural sobre el precio es al alza.
¿Qué ocurre cuando hay más vendedores que compradores?
La situación contraria produce el efecto opuesto. Cuando hay más vendedores dispuestos a vender que compradores dispuestos a comprar al precio actual, el desequilibrio favorece a la oferta.
Ahora son los vendedores quienes compiten entre sí. Como hay más mercancía disponible que interesados en adquirirla al precio vigente, algunos vendedores estarán dispuestos a aceptar un precio algo menor con tal de vender antes que sus competidores. Esa disposición a vender más barato empuja el precio hacia abajo.
Ejemplo
Imagina un barrio en el que, de repente, muchas familias deciden mudarse al mismo tiempo y ponen sus viviendas a la venta. Hay decenas de casas disponibles, pero pocos compradores interesados. Para no quedarse esperando indefinidamente, los vendedores empiezan a rebajar sus precios, tratando de resultar más atractivos que los demás. La oferta supera a la demanda, y el precio de las viviendas cae.
Lo mismo sucede cuando una tienda tiene exceso de inventario de un producto que no logra vender: recurre a descuentos y liquidaciones para reducir sus existencias. Siempre que la oferta supera a la demanda, la presión natural sobre el precio es a la baja.
Cómo se mueve el precio cuando existe un desequilibrio
Hasta aquí hemos hablado de “presión al alza” y “presión a la baja”. Conviene ahora precisar cómo se traduce esa presión en un movimiento concreto del precio, porque aquí reside una de las ideas más importantes del capítulo.
El precio de un activo solo cambia cuando compradores y vendedores aceptan negociar a un precio diferente del anterior. No cambia por deseo, por opinión ni por expectativa: cambia únicamente cuando se cierra una operación real a un precio distinto.
Veámoslo con más detalle. En cualquier momento existen dos referencias importantes:
- El mejor precio al que alguien está dispuesto a comprar.
- El mejor precio al que alguien está dispuesto a vender.
Mientras esos dos precios no coincidan, no hay operación. El comprador espera pagar menos; el vendedor espera cobrar más. Para que ocurra una transacción, alguien tiene que ceder: o el comprador acepta pagar el precio que pide el vendedor, o el vendedor acepta cobrar el precio que ofrece el comprador.
Idea importante
Cuando la demanda es fuerte, son los compradores quienes tienen prisa y aceptan pagar precios cada vez más altos para conseguir el activo. Cada nueva operación se cierra un poco más arriba, y así el precio sube. Cuando la oferta es fuerte, son los vendedores quienes tienen prisa y aceptan cobrar precios cada vez más bajos para deshacerse del activo. Cada nueva operación se cierra un poco más abajo, y así el precio baja.
De este modo, el movimiento del precio no es más que la huella que dejan las sucesivas operaciones. Cada vez que se cierra una transacción a un precio distinto del anterior, el precio “se mueve” a ese nuevo nivel. El desequilibrio entre oferta y demanda determina en qué dirección tienden a cerrarse esas operaciones, y por tanto hacia dónde se mueve el precio.
¿Por qué el precio nunca permanece completamente inmóvil?
Si observas la cotización de casi cualquier activo con suficiente actividad, notarás que el precio cambia de forma continua, a veces varias veces por segundo. Rara vez permanece fijo durante mucho tiempo. ¿Por qué?
La razón es que la oferta y la demanda cambian constantemente. En cada instante llegan al mercado nuevos participantes con nuevas intenciones. Alguien decide comprar porque necesita el activo; otro decide vender porque necesita el dinero; una noticia hace que muchos reconsideren sus planes; una institución ejecuta una orden grande. Cada una de estas decisiones altera, aunque sea mínimamente, el equilibrio entre compradores y vendedores.
Recordemos lo que vimos sobre el equilibrio: aunque el mercado tiende hacia un precio en el que oferta y demanda se compensan, ese punto se desplaza sin cesar, porque las condiciones que lo determinan no dejan de cambiar. En cuanto el precio se acerca a un equilibrio, una nueva orden, una nueva noticia o un nuevo participante lo desplazan de nuevo.
Idea importante
La estabilidad absoluta del precio requeriría que la oferta y la demanda permanecieran exactamente iguales durante un periodo prolongado, algo prácticamente imposible en un mercado con muchos participantes activos. Por eso el precio se encuentra en un ajuste permanente: busca continuamente un equilibrio que no deja de moverse.
Esto explica también por qué ningún participante puede controlar permanentemente el mercado. Un participante muy grande podría influir en el precio durante un tiempo, comprando o vendiendo grandes cantidades. Pero no puede obligar al resto de compradores y vendedores a negociar de forma indefinida al precio que él desee. Tarde o temprano, la interacción del conjunto de participantes vuelve a imponerse. El precio es, en última instancia, un fenómeno colectivo.
La oferta y la demanda en los mercados financieros
Todo lo que hemos descrito hasta ahora —naranjas, viviendas, entradas de concierto— se aplica exactamente igual a los mercados financieros. La única diferencia está en la naturaleza de lo que se compra y se vende: en lugar de bienes físicos, se negocian activos financieros, como acciones, divisas, bonos o materias primas.
Cuando compras una acción de una empresa, hay al otro lado alguien que te la vende. Ni tú fijas el precio ni lo fija el vendedor de forma aislada: el precio es aquel en el que ambos coinciden en negociar. Si en ese momento hay muchos compradores interesados en esa acción y pocos dispuestos a venderla, el precio sube, porque los compradores compiten por una cantidad escasa. Si ocurre lo contrario, el precio baja.
Ejemplo
Supongamos que una empresa publica unos resultados mucho mejores de lo esperado. Muchos inversores concluyen que sus acciones valen más y quieren comprarlas. De pronto, la demanda de esas acciones aumenta bruscamente, mientras que quienes las poseen se muestran reacios a venderlas salvo a precios más altos. El resultado es una subida del precio, impulsada por el desequilibrio entre una demanda que crece y una oferta que se retrae.
Si, por el contrario, la empresa publica malos resultados, muchos poseedores querrán vender sus acciones y pocos querrán comprarlas. La oferta supera a la demanda y el precio cae.
El principio económico es idéntico al del mercado de frutas de la plaza. Cambian la escala, la velocidad y la naturaleza del activo, pero el mecanismo es exactamente el mismo. Por eso decimos que los mercados financieros funcionan siguiendo el mismo principio económico que cualquier otro mercado.
En el corto plazo, el mercado es una máquina de votar; en el largo plazo, es una máquina de pesar.
Benjamin Graham
Esta reflexión de Benjamin Graham, uno de los pensadores más influyentes de la historia de la inversión, ilustra bien la idea: en el corto plazo, el precio refleja el balance momentáneo entre compradores y vendedores —sus emociones, sus prisas, sus reacciones—, mientras que en plazos más largos tiende a reflejar factores más profundos. Pero, en todo momento, lo que determina el precio negociado es la interacción entre oferta y demanda.
Oferta y demanda visibles e invisibles
En los mercados financieros conviene distinguir entre dos formas en que la oferta y la demanda se manifiestan.
Por un lado está la parte visible: las intenciones de compra y de venta que los participantes hacen públicas por adelantado. En muchos mercados existe un registro, a menudo llamado libro de órdenes, donde figuran las órdenes de quienes están dispuestos a comprar o vender a determinados precios, esperando a que alguien las acepte. Esa información permite ver, hasta cierto punto, cuánta disposición a comprar y a vender existe alrededor del precio actual.
Por otro lado está la parte invisible: las intenciones que aún no se han manifestado. Muchos participantes no muestran sus cartas. Un inversor puede tener la intención de comprar una gran cantidad, pero esperar el momento oportuno sin revelarlo. Una institución puede fraccionar una orden enorme en muchas pequeñas para no delatar su tamaño. Además, existe una multitud de personas que aún no han decidido si actuar, y cuya futura decisión también forma parte del potencial de oferta y demanda.
Idea importante
Por eso el precio puede sorprender. La parte visible ofrece una imagen incompleta. Buena parte de las fuerzas que moverán el precio permanecen ocultas hasta que se convierten en operaciones reales. Comprender esto ayuda a mantener la humildad: nadie dispone de una imagen completa de todas las intenciones presentes en el mercado.
No necesitas, por ahora, dominar el funcionamiento del libro de órdenes. Basta con que retengas la idea general: la oferta y la demanda que mueven el precio son en parte observables y en parte ocultas, y ambas contribuyen a formar el precio.
Ejemplos sencillos de oferta y demanda en la vida cotidiana
Antes de cerrar el capítulo, reunamos varios ejemplos cotidianos que muestran el mismo mecanismo en acción. Reconocerlo en situaciones familiares ayuda a interiorizarlo.
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El mercado de frutas. Cuando llega la temporada de una fruta y abunda, su precio baja, porque la oferta es grande. Cuando esa fruta escasea fuera de temporada, su precio sube, porque la demanda supera a la oferta disponible.
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Las entradas para un espectáculo. Un evento muy solicitado con localidades limitadas ve subir sus precios en la reventa, porque muchos compradores compiten por pocas plazas. Un evento con poca demanda, en cambio, termina ofreciendo entradas rebajadas para llenar el recinto.
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La vivienda. En una zona donde muchas personas desean vivir y hay pocas casas disponibles, los precios son altos. En una zona con muchas viviendas vacías y pocos interesados, los precios caen.
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Los automóviles. Un modelo nuevo y muy deseado, con producción limitada, puede venderse por encima de su precio de lista y generar listas de espera. Un modelo antiguo que ya nadie quiere se vende con grandes descuentos.
En todos estos casos, fíjate en el patrón común: cuando lo que se desea es escaso frente al interés que despierta, el precio sube; cuando abunda frente al interés que despierta, el precio baja. No hay excepción a este principio.
Ejemplos aplicados al trading
Traslademos ahora ese mismo patrón al terreno de los activos financieros, sin entrar todavía en gráficos ni estrategias, que corresponden a lecciones posteriores.
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Una acción muy demandada. Si una empresa despierta gran interés y muchos inversores quieren participar en ella, la demanda de sus acciones crece. Mientras los poseedores no quieran vender salvo a precios más altos, el precio sube hasta que se alcanza un nuevo punto en el que compradores y vendedores vuelven a coincidir.
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Una venta masiva. Si por algún motivo muchos poseedores de un activo deciden vender al mismo tiempo, la oferta se dispara. Para encontrar compradores, los vendedores aceptan precios cada vez más bajos, y el precio desciende hasta que la caída atrae de nuevo a suficientes compradores.
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Un activo con poca actividad. Cuando un activo se negocia poco, hay escasos compradores y escasos vendedores. En esa situación, incluso una orden relativamente pequeña puede mover el precio de forma notable, porque hay poca oferta o poca demanda para absorberla. Esto ilustra que lo que importa no es solo la cantidad de participantes, sino el equilibrio entre unos y otros en cada momento.
El hilo conductor es siempre el mismo: el equilibrio entre oferta y demanda determina el precio negociado, y cualquier cambio en ese equilibrio se traduce en un movimiento del precio.
Mitos comunes sobre la oferta y la demanda
Al aprender estos conceptos por primera vez, es fácil incurrir en algunas confusiones. Aclararlas desde el principio evitará malentendidos posteriores.
Mito 1: “Alguien controla el precio.” Es tentador pensar que existe una mano que decide los precios. En realidad, como hemos visto, el precio surge de la interacción de innumerables participantes. Ninguno puede controlarlo de forma permanente, por grande que sea. La influencia siempre es temporal y limitada.
Mito 2: “El precio sube porque un activo es bueno.” La calidad de un activo puede atraer demanda, pero el precio no sube por la calidad en sí, sino porque esa calidad hace que más personas quieran comprar. Es la demanda resultante, y no la cualidad en abstracto, la que mueve el precio. Un activo excelente que nadie desea comprar no subirá de precio.
Mito 3: “Si yo quiero comprar, el precio debería subir.” Tu intención individual, por sí sola, no mueve el precio de un mercado con muchos participantes. El precio se mueve por el conjunto de todas las decisiones, no por una sola. Solo la suma de muchas intenciones produce un desequilibrio apreciable.
Mito 4: “Un precio bajo siempre significa que algo es barato, y uno alto que es caro.” El nivel del precio, por sí mismo, no dice si algo está barato o caro. Solo indica dónde se han encontrado, hasta ahora, la oferta y la demanda. Determinar si un precio es alto o bajo en relación con el valor es una cuestión distinta que se estudia por separado.
Idea importante
Retén esta idea por encima de las demás: el precio no es un juicio de valor ni una decisión de una autoridad. Es, sencillamente, el punto en el que compradores y vendedores han acordado negociar en un momento dado.
Resumen
En este capítulo hemos estudiado el mecanismo fundamental que da forma a los precios en cualquier mercado. Las ideas esenciales son las siguientes:
- La oferta es la cantidad que los vendedores están dispuestos a vender a cada precio; la demanda, la cantidad que los compradores están dispuestos a comprar a cada precio.
- En general, un precio más alto aumenta la oferta y reduce la demanda; un precio más bajo reduce la oferta y aumenta la demanda.
- La ley de la oferta y la demanda establece que el precio sube cuando la demanda supera a la oferta, baja cuando la oferta supera a la demanda, y se mantiene estable cuando ambas se equilibran.
- El precio de equilibrio es aquel en el que la cantidad ofrecida coincide con la demandada. El mercado tiende hacia él, pero rara vez lo alcanza de forma duradera, porque las condiciones cambian sin cesar.
- El precio solo cambia cuando compradores y vendedores aceptan negociar a un precio distinto del anterior. Cada operación deja una huella que constituye el movimiento del precio.
- La oferta y la demanda cambian constantemente, por lo que el precio casi nunca permanece completamente inmóvil.
- Ningún participante controla permanentemente el mercado: el precio es un fenómeno colectivo.
- Los mercados financieros funcionan según este mismo principio económico, con oferta y demanda en parte visibles y en parte invisibles.
Con estas ideas dispones ya de la base conceptual que sostiene todo el estudio posterior de los mercados. Antes de avanzar, comprueba tu comprensión con las siguientes preguntas.
Preguntas para comprobar la comprensión
- Con tus propias palabras, ¿qué diferencia hay entre la oferta y la demanda?
- ¿Por qué, en general, un precio más alto tiende a aumentar la cantidad ofrecida y a reducir la demandada?
- ¿Qué es el precio de equilibrio y por qué el mercado rara vez permanece en él de forma duradera?
- ¿Qué le ocurre al precio cuando hay más compradores que vendedores dispuestos a negociar al precio actual? ¿Por qué?
- Explica por qué se afirma que el precio solo cambia cuando compradores y vendedores aceptan negociar a un nivel diferente del anterior.
- ¿Por qué ningún participante, por grande que sea, puede controlar permanentemente el precio de un mercado activo?
- ¿En qué se parece el mercado de una fruta de temporada al mercado de las acciones de una empresa?
- ¿Qué diferencia hay entre la oferta y la demanda visibles y las invisibles?
Si puedes responder a estas preguntas con claridad, has asimilado el contenido esencial del capítulo.
Glosario de términos
Oferta. Cantidad de un bien o activo que los vendedores están dispuestos a vender a un determinado precio.
Demanda. Cantidad de un bien o activo que los compradores están dispuestos a comprar a un determinado precio.
Ley de la oferta y la demanda. Principio según el cual el precio tiende a subir cuando la demanda supera a la oferta, a bajar cuando la oferta supera a la demanda, y a mantenerse estable cuando ambas se equilibran.
Equilibrio del mercado. Situación en la que la cantidad que los vendedores desean vender coincide con la que los compradores desean comprar a un precio dado.
Precio de equilibrio. Precio al que se produce el equilibrio entre oferta y demanda.
Desequilibrio. Situación en la que la oferta y la demanda no coinciden, lo que genera presión sobre el precio al alza o a la baja.
Activo financiero. Instrumento que puede comprarse y venderse en los mercados, como una acción, una divisa, un bono o una materia prima.
Libro de órdenes. Registro en el que figuran las órdenes de compra y de venta pendientes a distintos precios, que refleja la parte visible de la oferta y la demanda.
Operación (o transacción). Acuerdo efectivo entre un comprador y un vendedor para negociar un activo a un precio determinado.
Transición hacia el siguiente capítulo
Ahora comprendes el motor que hay detrás de todo movimiento de precios: la interacción constante entre oferta y demanda. Sabes por qué el precio sube, por qué baja y por qué casi nunca se detiene, y has visto que este mecanismo es idéntico en el mercado de frutas de una plaza y en el mercado de acciones de una gran empresa.
Sin embargo, hasta ahora hemos hablado de “activos financieros” de forma general, sin distinguir entre sus distintos tipos. Una acción, una divisa, un bono o una materia prima comparten el mismo mecanismo de formación de precios, pero tienen naturalezas muy diferentes, y esas diferencias importan mucho a la hora de operar con ellos.
En el próximo capítulo, titulado “Tipos de activos financieros”, estudiaremos qué es cada uno de estos instrumentos, en qué se diferencian y qué particularidades presenta cada mercado. Con la base de la oferta y la demanda ya asentada, estarás en condiciones de entender cómo se aplica ese mismo principio a cada clase de activo.
